"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante" (Ernesto Che Guevara) Adelante compañeros y compañeras, sentios en este Blog como en casa.

domingo, agosto 13, 2006

No es el momento

Es curioso, estos días han sido las fiestas que siempre he disfrutado más del año, las del Puerto Viejo, en Algorta, y esta vez prácticamente no las he disfrutando por culpa de un invitado inesperado.
De momento sólo he salido algo el Viernes por la noche, y salía con muchas ganas. Una vez en el puerto me senté con mis amigos a hacer botellón, ya véis, somos así de macarras y rebeldes.
(Haciendo un lapsus en este post voy a confesaros que yo no tenía los litros comprados, simplemente por la tarde no me había apetecido hacerlo, así que me cogí mi katxi de turno en una txozna y me senté con mis amigos a hablar...no entiendo demasiado que sea tan grande la diferencia como para que mis amigos sean un fenómeno preocupante y yo no.)
Bueno, el caso es que una vez estaba ya sentado, un buen amigo llama mi atención diciendome que mire hacia una ladera junto a nosotros, y he aquí mi sorpresa cuando hay una pancarta negra enorme que pone "ETA, herria zurekin"; vaya!, yo no debo ser de ese pueblo, y os puedo asegurar que haciendo balance de las personas que conozco y las que de esas apoyan a ETA, el pueblo no está tanto con ellos, o me reitero, debe ser algún pueblo que yo no conozco.
Más tarde vi otra más grande aún con el sello de ETA bien claro y el dibujo de un militar- terrorista que justificaba la lucha como medio para lograr objetivos.
Pues os decía que no estoy disfrutando de las fiestas porque a eso de las tres de la madrugada me empezaron a entrar ciertos dolores estomacales, comunmente llamados retortijones, no sé si producidos por una cena desordenada, por un kalimotxo desordenado, o por el desordenado asco que me produjeron las pancartas, que me pudo revolver las tripas.
Un día después los problemas de tripa se me han ido, lo que no se me pasa tanto es ver las fiestas de mi pueblo manchadas de esa manera, y esta vez no hablo del botellón.
Esto lo escribí el sábado y lo guardé como borrador, pues bien, el domingo salí de nuevo:
El domingo seguían las pacartas puestas, cosa que me extraña como unas pancartas ilegales que hacen apología del terrorismo no son retiradas a lo largo de varios días de fiestas.
Resulta que el domingo salí con gente nueva, algunos con perspectivas diferentes a la mía, pero que no son para nada sospechosos de apoyar la violencia.
La primera frase que oí de sus bocas al ver la pancarta fue: "no es el momento" yo dije que dudaba que alguna vez lo hubiera sido, y me dijeron que vale, pero que ahora menos que nunca.
Más tarde vieron la pancarta con mensaje, y me dijeron que estarían de acuerdo con ese mensaje si no tuviera el contexto y las connotaciones que traía, y yo les dije que puede que sí, pero que esa frase estaba sellada por terroristas asesinos, que yo no me sentía capaz de mirarla con buenos ojos, y me hicieron sentir un cerrado de mente, que solo era capaz de mirar con malos ojos las cosas y la situación desde un punto de vista, una perspectiva de lo más pesimista.
Me da igual, no entiendo a que viene, y más tarde sucedió un hecho que me reafirmó en mi asqueo.
Me encontré con Aitor, sí, mi amigo concejal de Ezker Batua, que nada más verme me dió un abrazo monumental, cosa que a pesar de ser una persona cariñosa me extrañó.
Me dijó que necesitaba a uno de los suyos (supuse ser yo), y me preguntó a ver si salí el sábado, a lo que como todos ya sabéis contesté que no; me dijo que en una txozna estaba su foto, y no precisamente ofreciendo apoyo, y me contó como el día anterior un grupo de personas (podían ser 20, 40 o 50, qué sé yo), se pusieron a insultarle, increparle y echarle básicamente de las fiestas de su pueblo, fiestas que seguro adora tanto como yo y todo por ser o pensar diferente a ellos. Sabéis, yo pensaba diferente a ese par de amigos con los que discutía sobre si pancarta por aquí pancarta por allá, pero nos queremos con locura y salimos esa noche de fiesta con total normalidad, pero la triste realidad es que las fiestas, en mi pueblo como en tantos otros de Euskal Herria (si no todos), no están hechas para todos, porque ciertos políticos no pueden ni pasarse, porque ciertas ideologías no pueden mostrarse en público con el mismo respeto; ¿o imagináis una txozna con un cartel a favor de la dispersión, contra el acercamiento de presos?
Yo estoy a favor del acercamiento, pero sé que los que están en contra no pueden expresarlo y eso me come las entrañas.
Una reflexión que me sigo haciendo es a ver si el día que llegue la paz definitiva estará el pueblo preparado para unas fiestas de todos y para todos, que no estén cerradas a ideologías; me gustaría verlas.

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