Coalición electoral
Estas últimas semanas se ha estado hablando mucho de la posibilidad de que se hiciera una gran coalición electoral entre PNV-EA-Aralar y Ezker Batua de cara a las elecciones generales de Marzo. Yo he esperado pacientemente para posicionarme a pesar de los mensajes de los medios de comunicación que me resultaban bastante alarmantes, pero repito que he esperado pacientemente, por si se empezaba a dar en el seno de Ezker Batua algún tipo de proceso participativo o por el estilo, en el que se sondeara la opinión de la militancia.
¿Por qué? si a mi se me pregunta tengo una opinión contraria clara que habría expresado con contudencia, pero también hubiera aceptado y defendido de cara a la galería una posible opinión contraria a la mía si esta se sustentara en una hipotética forma de pensar mayoritaria de la militancia.
Estoy convencido de que en los órganos de dirección de Ezker Batua ha habido intensas reflexiones y profundos debates sobre la conveniencia de la coalición, pero lo cierto es que una vez más, los militantes de base no hemos participado de una decisión más que importante diría yo.
Siguiendo con la crítica, o autocrítica, me gustaría recalcar que somos unos pringaos. No se cual iba a ser la apuesta definitiva de mi organización con respecto a la coalición, pero desde luego salir desmarcándote de la misma tan sólo unas horas después de que el PNV hiciera lo propio, me hace dudar de que en caso de que la apuesta del PNV fuera otra, hubiéramos mantenido la misma posición. Igual es una sensación propia y estoy muy equivocado, pero creo sinceramente, y sin ánimo de ser purista, que a la hora de tomar decisiones debiéramos mirar más nuestra base ideológica y menos los números electorales y las cuotas de poder.
Dicho esto, con lo que me he quedado a gusto, e igual me lleve algún disgusto, también voy a explicar por qué no veía ni veo la conveniencia de la tan publicitada coalición:
Para empezar creo que el fundamento de una unión no puede ser un único punto de interés como el derecho a decidir, y menos un punto de interés que no creo que sea esencialmente de los que más preocupación generan entre la ciudadanía, y menos entre los que tienen afinidad ideológica con nosotros.
Porque además creo que nuestra vocación como organización no tiene precisamente como uno de sus puntos angulares el marco de convivencia y el sentir nacional, aunque no esquive el tema ni los conflictos que este genera, y tenga una propuesta propia hacia el federalismo de libre adhesión (y por lo tanto hacia el derecho a decidir). Más bien opino que una de nuestras banderas es (o era) que no entramos en esa pelea porque nos preocupan más otras batallas como las desigualdades sociales, el derecho a una vivienda digna, la solidaridad entre los pueblos, los derechos de los colectivos y todas aquellas que están ligadas a las necesidades, preocupaciones y derechos de todos los ciudadanos, sean de Euskadi, del conjunto de España o de otra parte del mundo, porque defendemos la dignidad de la persona más allá de fronteras, porque somos de izquierdas, de aquí y de allá, porque somos (o eramos) utópicos, incluso en exceso, dificultando la concreción en gestión de nuestros sueños.
Me emociono y me desvío del tema. Creo que una cosa es tratar de dar un giro a la izquierda al Gobierno Vasco, y más concretamente a la política de Vivienda y Asuntos Sociales (creo de corazón que se ha hecho y se sigue en la brecha), y otra atar nuestra identidad a la de otro u otros partidos de los que distamos mucho, como pudieran ser PNV o EA (este en teoría en menor medida, pero en la práctica...). En cuanto a Aralar, tengo más dudas, ya que compartimos mucho con ellos políticamente hablando, y aunque en el contexto de unas elecciones generales me parece más complicado encontrar nuestros caminos, que en el de unas municipales, creo que es posible además de deseable. A esto último sigo dándole vueltas...
Etiquetas: Aralar, coalición, EA, elecciones generales, Ezker Batua, PNV

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